Abril132014
akilaberjaoui:

Nadene for Billabong. 
Essouira Morocco

akilaberjaoui:

Nadene for Billabong. 

Essouira Morocco

(vía sheisglorious)

Abril102014
Abril62014
Marzo302014
oldnewyork:

A beatnik woman stands in front of the entrance to the Gaslight Cafe, a center of beatnik poet life, in Greenwich Village, New York, February 3, 1959

oldnewyork:

A beatnik woman stands in front of the entrance to the Gaslight Cafe, a center of beatnik poet life, in Greenwich Village, New York, February 3, 1959

(vía forties-fifties-sixties-love)

Marzo92014
Marzo22014
Febrero242014

Confesiones de Verano

I. De vez en cuando uno de los ejercicios más revitalizantes que puedo imaginar consiste en escapar lejos, donde absolutamente nadie me conozca, buscar en algún sitio alguna(s) individua(s) e invitarla(s) cordialmente a una facturita o un café o ambos. Quizás algún día lo ponga en práctica, tal vez se convierta en un buen hábito.

II. Entre las costumbres prácticas que realizo a diario y de las cuales he comentado algunas, no podía dejar de mencionar el paseo a ojos cerrados. Es sencillo, vas caminando por allí, cierras los ojos, y te retas a ti mismo en la cantidad de pasos que puedas dar sin abrirlos, la tentación se hace cada vez más grande a cada paso, la ansiedad de que chocarás con alguien o algo puede a veces mucho más que la voluntad de no despejar la mirada. Siempre es más placentero y desafiante realizar la caminata con audífonos-música suave y, ojalá, una ligera llovizna.

Febrero192014
Enero302014

(vía orionfalls)

Enero162014

Lucas, sus luchas con la hidra

Ahora que se va poniendo viejo se da cuenta de que no es fácil matarla.
Ser una hidra es fácil pero matarla no, porque si bien hay que matar a la hidra cortándole sus numerosas cabezas (de siete a nueve según los autores o bestiarios consultables), es preciso dejarle por lo menos una, puesto que la hidra es el mismo Lucas y lo que él quisiera es salir de la hidra pero quedarse en Lucas, pasar de lo poli a lo unicéfalo. Ahí te quiero ver, dice Lucas envidiándolo a Heracles que nunca tuvo tales problemas con la hidra y que después de entrarle a mandoble limpio la dejó como una vistosa fuente de la que brotaban siete a nueve juegos de sangre. Una cosa es matar a la hidra y otra ser esa hidra que alguna vez fue solamente Lucas y quisiera volver a serlo. Por ejemplo, darle un tajo en la cabeza que colecciona discos, y le das otro en la que invariablemente pone la pipa del lado izquierdo del escritorio y el vaso con los lápices de fieltro a la derecha y un poco atrás. Se trata ahora de apreciar los resultados.
Hm, algo se ha conseguido, dos cabezas ponen un tanto en crisis a las restantes, que agitadamente piensan y piensan frente al luctuoso fato. O sea: por un rato al menos deja de ser obsesiva esa necesidad urgente de completar la serie de los madrigales de Gesualdo, príncipe de Venosa (a Lucas le faltan  dos discos de la serie, parece que están agotados y que no se reeditarán, y eso le estropea la presencia de los otros discos. Muera de limpio tajo la cabeza que así piensa y desea y carcome). Además es inquietantemente novedoso que al ir a tomar la pipa se descubra que no está en su sitio. Aprovechemos esta voluntad de desorden y tajo ahí nomás a esa cabeza amiga del encierro, del sillón de lectura al lado de la lámpara, del scotch a las seis y media con dos cubitos y poca soda, de los libros y revistas apilados por orden de prioridad. 
        
Pero es muy difícil matar a la hidra y volver a Lucas, él lo siente ya en la mitad de la cruenta batalla. Para empezar la está describiendo en una hoja de papel que sacó del segundo cajón de la derecha del escritorio, cuando en realidad hay papel a la vista y por todos lados, pero no señor, el ritual es ése y no hablemos de la lámpara extensible italiana cuatro posiciones cien vatios colocada cual grúa sobre  obra en construcción y delicadísimamente equilibrada para que el haz de luz etcétera. Tajo fulgurante a esa cabeza escriba egipcio sentado. Una menos, uf. Lucas está acercándose a sí mismo, la cosa empieza a pintar bien.
Nunca llegará a saber cuántas cabezas la falta cortar porque suena el teléfono y es Claudine que habla de ir co-rrien-do al cine donde pasan una de Woody Allen. Por lo visto Lucas no ha cortado las cabezas en el orden ontológico que correspondía puesto que su primera reacción es no, de ninguna manera, Claudine hierve como un cangrejito del otro lado, Woody Allen Woody Allen, y Lucas nena no me apurés si me querés sacar bueno, vos te pensás que yo puedo bajarme de esta pugna chorreante de plasma y factor Rhesus solamente porque a vos te da el Woody Woody, comprendé que hay valores y valores. Cuando del otro lado dejan caer el Annapurna en forma de receptor en la horquilla, Lucas comprende que le hubiera convenido matar primero la cabeza que ordena, acata y jerarquiza el tiempo, tal vez así todo se hubiera aflojado de golpe y entonces pipa Claudine lápices de fieltro Gesualdo en secuencias diferentes, y Woody Allen, claro. Ya es tarde, ya no Claudine, ya ni siquiera palabras para seguir contando la batalla puesto que no hay batalla, qué cabeza cortar si siempre quedará otra más autoritaria, es hora de contestar la correspondencia atrasada, dentro de diez minutos el scotch con sus hielitos y su sodita, es tan claro que le han vuelto a crecer, que no le sirvió de nada cortarlas. En el espejo del baño Lucas ve la hidra completa con sus bocas brillantes y sus sonrisas, todos los dientes afuera. Siete cabezas, una por cada década; para peor, la sospecha de que todavía pueden crecerle dos para conformar a ciertas autoridades en materia hídrica, eso siempre que haya salud.
Enero32014

(vía maxaranto)

Diciembre132013

(Fuente: r2--d2, vía afterxnight)

Diciembre92013

El Futuro, Julio Cortázar

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.
Diciembre72013
5PM
mikecordiez:

Engel Schrei  |  © Michael Cordiez

mikecordiez:

Engel Schrei  |  © Michael Cordiez

(vía sheisglorious)

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